Debates

La pasarela hacia mi autodestrucción

Por Ma. Monserrat Cattaneo Buteler; Juan Cipolla; Belén del Campillo; Cecilia Gili y Florencia Lewis

Córdoba duplicó este año el número de personas afectadas por bulimia y anorexia, trastornos alimentarios que inciden de forma directa en la salud física y mental de mujeres adolescentes en mayor medida, según lo reveló la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA).

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Argentina es el país con mayor índice de anorexia y bulimia en el mundo, seguido por Perú y Brasil. En Córdoba Capital, el 60 por ciento del total de los casos detectados son mujeres adolescentes, según estudios estadísticos de ALUBA.

La bulimia y la anorexia nerviosa son enfermedades que se han instalado en el seno de todas las sociedades del mundo, afectando no sólo a mujeres -como usualmente se cree- sino también a hombres de cualquier edad. Del total de los afectados por estas enfermedades, el cinco por ciento muere.

Enfermedades jóvenes

En la mayoría de los casos, estos trastornos alimenticios se presentan durante la primera etapa de la adolescencia, alrededor de los 12 años, pero la población más afectada se encuentra entre los 14 y 18 años, debido a la crisis del desarrollo que suele manifestarse a esa edad.

La anorexia nerviosa y la bulimia son enfermedades físicas, pero también trastornos psicológicos. Quizás sean consecuencia obligada de la sociedad en que vivimos, donde se promueve cada vez más un sistema de valores basado en la preocupación excesiva por la imagen personal, según los especialistas. “El culto al cuerpo es el caldo de cultivo donde la enfermedad brota y se expande”, precisan desde ALUBA.

El bulímico y el anoréxico ven distorsionada la percepción de su propia imagen. Luchan por ser y verse flacos, se pasan así los días, los meses, los años y nunca llegan a ver los frutos de sus esfuerzos. Es en esa carrera llena de sacrificios donde llegan a perder todo, caminando continuamente en la cornisa entre la vida y la muerte.

Apodos macabros

En medio de este panorama, “Ana” y “Mía” se presentan como la salvación para las adolescentes que padecen estas enfermedades. Parecen ser nombres de dos mujeres, pero no lo son: se trata de las denominaciones que en códigos utilizan las afectadas para hablar de anorexia y bulimia respectivamente.

En el anonimato de Internet, Ana y Mía encuentran el mejor espacio de difusión y en la innumerable la cantidad de sitios web “pro- Ana” y “pro- Mía” existentes, jóvenes de todas las edades y todos los lugares del mundo se estimulan mutuamente para adelgazar con diversos métodos.

El blog “Amigas Ana y Mía” es una de los más visitados y allí pueden observarse comentarios alentadores a seguir una rigurosa dieta. “No gracias a la comida; si por favor a la delgadez.”, se proclama desde el blog. A través de estas páginas, las jóvenes practican competencias de tres semanas consecutivas para ver quién baja más de peso. Además, se llaman entre ellas “princesas” y se dan a conocer bajo el lema “nadie dijo nunca que fuera fácil ser una princesa”.

¿Un ejmplo a seguir?

Cielo Latini, joven que padeció la anorexia, cuenta su experiencia en Abzurdah, un libro polémico editado en Argentina y recientemente en España, que la llevó a encontrarse innumerables veces con las cámaras para darle voz a sus relatos.

Este libro invitó a muchos lectores a reflexionar acerca de los efectos que provocan la bulimia y la anorexia, mientras que a otras muchas jóvenes las ha alentado a seguir el camino de Ana y Mía; son estas mismas adolescentes quienes convierten a la autora en un ejemplo a imitar, traduciendo su vivencia en consejos.

En su libro, Latini escribe que “Ana es una razón, una meta, un camino y un fin en sí misma. Es una diosa todopoderosa que se lleva de mí todo aquello que sobra, que no hace falta”. Así, la anorexia y la bulimia son peligrosamente asumidas como estilos de vida y no como enfermedades.

Ciertamente, estos sitios funcionan como un medio de integración social para las personas que padecen estas enfermedades. Dado que las mismas tienden a aislarse de su entorno, en los blogs pueden encontrarse con otros hombres y mujeres que están atravesando la misma situación, experimentando de este modo un sentimiento de contención, ayuda y respaldo. “Necesito niñas que sepan como me siento y que no me tomen por loca”, escribe en el blog “Amigas Ana y Mía” una de las miles de jóvenes que ingresan diariamente a la página. Y mensajes como este se multiplican.

Los blogs pro-bulimia y anorexia proliferan en la web, y aunque desde ALUBA señalan que, a través de arduos procesos judiciales, logran censurar un promedio de dos por día, se calcula que ese mismo día cuatro nuevos blogs son creados en cualquier lugar del mundo. El tema no es menor y plantea un debate de fondo:

¿Hasta qué punto debe ser permitida y es sana la libertad de expresión en la web? ¿Qué sucede cuando la elección de un estilo de vida y la libre expresión se tornan contraproducentes? ¿Qué ocurre cuando la libertad de unos se convierte en la condena de otros?

90-60-90 en palabras de su autora

Florencia Villagra nació en Córdoba hace 23 años. Su vocación por la música se evidenciaba desde niña. Motivada por su intensa aptitud para hacer realidad el sueño de transmitir mensajes y emociones con su voz, en 2006 participó en el reality show Operación Triunfo. Fue este programa el que le permitió grabar su primer disco, para el que compuso la canción 90-60-90, inspirada en la realidad de miles de adolescentes que padecen bulimia y anorexia.

Florencia reside en Buenos Aires y desde allí nos brindó su mirada acerca de las páginas que en la Red promueven la autodestrucción mental para luego convertirse en daño corporal: “No puedo creer que existan este tipo de páginas que fomentan la bulimia y la anorexia. Considero muy importante que Internet sea regulado, éstas páginas deberían estar penadas por ley.”, enfatiza.

“Lo preocupante es que esta situación se inicia en la adolescencia, cuando se está construyendo la personalidad. Estas páginas son un atentado gravísimo para estas chicas, son semilleros de locura”. Y con optimismo asegura que Internet puede convertirse en un medio para “promover cosas lindas, verdaderos valores; hay que cultivar los sentimientos y lo intelectual.”

90-60-90 representa el estado desesperante por el que atraviesa toda persona que padece estas enfermedades. En su tema musical, la cantautora transmite un mensaje de trascendencia a lo efímero, incita a vivir una vida donde lo que importe sea lo humano, los valores, los pensamientos y los sentimientos: “¿Quién es feliz siempre tratando de gustar? La vida no me va a esperar, la vida no te va a esperar”.

Por ello, en diálogo con Puentes on line, Florencia quiso dejar un mensaje a quienes frecuentan sitios web pro anorexia y bulimia: “Les diría que se cuiden porque están yendo a toda velocidad por la dirección opuesta. No está mal querer verse bien pero siempre que no implique la autoflagelación. Nos estamos guiando por parámetros de belleza erróneos y, como digo en mi canción, “al final, sólo trasciende lo que somos”.

Dejar un comentario »