Música Local

Mery Murúa: folklore por “tierra, trabajo y justicia”

Mery Murua

Mery Murua

Llueve en la ciudad. Y al compás de las gotitas, un acorde de guitarra pide permiso a la zamba para comenzar. Ella nos espera, mientras la confianza en una voz nos invita a hacer ronda en el fogón que hoy es hogar.

Mate de por medio, Mery Murúa se despoja del personaje para mostrarse tal cual es: una artista que canta desde el interior de la tierra.

Por: Nicolás Gutiérrez Magaldi, Antonela Schenone, Magdalena Schlosman, Carla Pereyra, Pablo Llarens

¿Por qué cantar folklore?

Porque en el folklore se redescubre día a día, canción tras canción, la verdad de ser y pertenecer.

¿Cómo definirías el género musical que interpretás?

Defino lo que canto desde múltiples visiones. Canto canciones que me conmueven, las que tienen que ver con vivencias de la tierra, de la gente común. Canto canciones que desvisten al ser humano. Canto obras que tienen valor desde lo poético y canto canciones que me movilizan desde la letra, desde la música, de lo sencillo y mágico que puede ser la música

¿Creés que el folklore se ha ido transformando para convertirse cada vez más en reflejo de la cultura y las necesidades de un pueblo?

Creo que las cosas están en constante transformación y con el folklore pasa lo mismo. Esas transformaciones a veces favorecen y otras veces terminan destruyendo. Por ejemplo, el folklore actual es más meloso y romántico que Arjona, al menos el comercial. No sé.

También hay un montón de autores nuevos en el folklore que, lamentablemente, no tienen la difusión que se merecen y que describen en sus obras el paisaje del pueblo, de los pobladores y de sus luchas. Basta con indagar un poco.

¿Cuáles son los desafíos de interpretar un folklore más comprometido?
Todos. Hacer el camino más largo, ser consecuente, decidir con mucha claridad qué se hace y desde dónde, cuál es el mensaje que se da, quién lo toma. Hay que ser muy claro.

¿Cuál es la dinámica de las peñas que las diferencian de otros espacios musicales o de esparcimiento?

Las peñas se diferencian de otros espacios por ser auténticamente populares. Hay gente de 70 y de 18 en una misma peña y escuchando lo mismo. Eso no sucede en ningún otro sitio, ni bailes de cuarteto, ni boliches. La peña es abierta. Es verdaderamente abierta y verdaderamente popular.

Mery Murúa ha tocado con reconocidos cantautores argentinos como Alfredo Ábalos y Juan Falú. Ha llegado con su voz hasta ciudades emplazadas del otro lado del Atlántico. Y sin embargo, se emociona hasta las lágrimas cuando habla de los pueblitos que visita en su Cruz del Eje natal y el Norte cordobés.

¿Qué realidades retratás en tus canciones?

Yo no compongo, en realidad, escribo cosas que terminan hablando de alguien y, en general, es de alguien de un pueblo. Ahí nací y ahí me crié. Hace poco escribí una letra que quiero que sea chaya (ritmo musical característico de La Rioja) pero todavía no tiene música. Habla del señor que nos llevaba el agua cuando yo vacacionaba en la casa de mi abuela en Milagro, provincia de la Rioja.

En Milagro, el calor en los veranos asciende a 50 grados a la sombra (risas) y Dominguito, con “’esa’calor”, abastecía a todo el barrio de mi abuela con agua potable que llevaba en baldes y la depositaba en los cántaros (falta el acento) de cada casa. Domingo, con esa acción que realizaba cada dos o tres 3 días y por unas pocas monedas, procuraba el verdadero milagro de Milagro: ¡que no nos muriéramos de sed! Por eso la canción se llama “santito del agua bendita”.

¿Cómo fue la experiencia de grabar un disco con artistas de Cruz del Eje sobre esa ciudad?

Fue muy edificante, porque nunca se hizo. Es el único material que existe referido a mi pueblo. Más que gratificante, es un orgullo, de eso se trata.

¿Cómo reflejás las problemáticas propias del interior, la historia y las vivencias de la gente?

En la escuela, en los escenarios, trato de informar. Hay mucha desinformación de lo que es el interior: sus alegrías, sus sufrimientos, los problemas que tienen que afrontar todos los días.

A mis alumnos de acá de Córdoba, siempre les pongo el ejemplo de los chicos del campo: cómo algunos tienen que levantarse a las 5 de la mañana para que les de el tiempo para llegar a la escuela porque queda a muchos kilómetros de distancia de sus casas; y que cuando salen de la escuela van a ayudar a sus padres con las tareas. Se quedan con los ojos grandes y abiertos, porque a pesar de que ahora los medios de comunicación son impresionantes, de eso no se enteran.

Y hay que transmitirlo, hay que contarlo, hay que mostrar el otro lado de la moneda. Nosotros, los artistas y los maestros tenemos esa herramienta grande como una casa que es la de formar tendencia y opinión.

El folclore es la idiosincrasia de un pueblo hecha canción. Y como tal puede erigirse como motor que impulsa el cambio social. Mery Murúa pone su música al servicio de esa transformación y apuesta a la lucha de su gente.

¿Cuál es tu relación con la Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba?

La organización llegó hace unos años al noroeste de Córdoba. Yo trabajo ahí de profesora de música en escuelas rurales y de a poco fui conociendo su laburo. Me invitaron, me sume, me hice amiga y colaboradora y siento que pertenezco a ella.

¿Como se vincula tu música con Apenoc?

Apenoc formó parte de mi vida durante unos años bastantes difíciles. Es parte de mí, de mi historia. Hay un repertorio clásico que yo hago, que los “apenoc” - como digo yo - lo tienen recontra masticado. Así que cada vez que recurro a algunas de las canciones que eran parte del repertorio en esa época terminan siendo canciones de Apenoc. Yo desde la música, trato de ser eso: música, cantora. Y cuando eso ayuda, ahí está el vínculo.


¿Cómo se difunde la lucha por el cuidado y los derechos de quienes trabajan la tierra?

Los capitalistas, los grandes terratenientes no pueden creer que el campesino se hayan animado a levantar la voz, que el campesino tenga quien lo represente, que el campesino se organice, que el campesino luche, se informe, que ya no crea en las instituciones como las comunas, los municipios y gobiernos, que se autogestione, que exija un comercio justo.

¿Cómo debería ser? Una proporción exacta, cantidad de tierra como cantidad de manos que quieran trabajarla. Tierra, trabajo y justicia.

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1 Comentario

Ariel Pavón dijo, Marzo 29, 2009 @ 8:57 am

Coincido con lo que piensa del folklore por que es la forma con la que se da a conocer y admirar el esfuerso de la gente del campo y del interior; tambien coincidimo en que somos nacido en Cruz del Eje y mis abuelos maternos son de La Rioja, Chilecito donde vivó desde hace 26 años. Visto que le gustan las Chayas le recomiendo “Carnaval de los pobres” letra de Julio Cesar Zalazar.

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