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La Gloria de promoción

Instituto se quedó con el clásico ante Talleres por uno a cero y consiguió posicionarse en zona de promoción para ascender. Por su parte Talleres cayó a la última posición en la tabla de los promedios y está en descenso directo.

 

Desde muy temprano el público local comenzó a llegar al estadio del Instituto Atlético Central Córdoba con el objetivo de encontrar un lugar en las tribunas que se colmaron con más de veinticinco mil simpatizantes albirrojos.

Los hinchas de “la Gloria” prepararon un recibimiento acorde a la importancia del partido. El humo rojo y blanco, las bengalas y los papelitos cubrieron la salida a la cancha del equipo local al campo.

Ya en el plano del juego, el inicio del encuentro pareció traer a la mente de los futbolistas una vieja frase del fútbol que dice que los clásicos no se merecen, no se discuten, no son bien jugados, sólo se ganan y punto.

Esta lección pareció haberla entendido mejor el equipo de Alta Córdoba que su par de barrio Jardín, cuando a los ocho minutos del primer tiempo el delantero albiazul Sebastián Cobelli se hizo expulsar de manera infantil por insultar a la parcialidad local.

A partir de ese momento el juego cambio rotundamente, Instituto iba sin ideas hacia el arco defendido por Brasca y el visitante retrasaba sus dos líneas de cuatro hasta el borde del área grande para aferrarse al cero a cero.

Durante el primer tiempo Instituto tocó el balón de manera intrascendente sin generar ni una sola oportunidad de gol. Por su parte Talleres cumplía a la perfección su estrategia defensiva e intentaba acertar una contra con Salmerón su único y solitario delantero.

De esta manera el encuentro transcurrió de forma lenta hasta que el arbitro Faraoni se apiadó de los espectadores y terminó la aburrida primera etapa.

El segundo tiempo fue completamente distinto. El DT de Instituto, Jorge Ghiso, decidió sacar al volante por la izquierda Diego Cardozo y ubicó a Lucas Concistre como delantero centro. Fue ese cambio el que le dio más profundidad al equipo local y complicó la sólida defensa de Talleres.

Instituto creó tres situaciones muy claras de gol en el inicio del complemento: dos en los pies de Concistre y una en los de Romero, pero el arco parecía cerrado hasta que a los siete minutos, luego de una mala salida de Báez, el medio campista de la gloria Faurlin le pegó un zurdazo desde afuera del área que se fue al fondo del arco visitante.

Luego del gol, el local siguió buscando ampliar la diferencia y tuvo su chance más clara a los 12 minutos del complemento cuando el defensor de Talleres, Celiz, le cometió penal a Consistre. El mismo delantero ejecutó el tiro penal que Brasca contuvo sin demasiados problemas.

De allí en adelante, Talleres intentó ir hacia delante sin ideas pero con mucho coraje, sin embargo sus intentos morían en las cabezas de Moreira y Frontini que desempeñaron un excelente papel en la defensa albirroja.

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